Un nuevo estudio liderado por investigadores de la Unidad de Biomarcadores y Susceptibilidad del PADO, publicado en la revista científica Environmental International, ha aportado luz sobre la interacción específica entre genética y ambiente en el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal.
El desarrollo del cáncer colorrectal no depende de un solo factor, sino que es el resultado de una interacción compleja entre la genética, el entorno y el estilo de vida individual. La investigación, liderada por Ferran Moratalla, como primer autor, ha puesto el foco en el efecto que tiene la exposición prolongada a los trihalometanos, un subproducto habitual del proceso de potabilización del agua, en el riesgo a desarrollar cáncer colorrectal. Según los resultados, se han identificado variantes genéticas que podrían modular la respuesta del organismo a los trihalometanos e influir en el riesgo de desarrollar este cáncer. En particular, se ha observado que una variante relacionada con el gen LRRC8B podría desempeñar un papel relevante en la respuesta biológica a los trihalometanos, aumentando la susceptibilidad al cáncer colorrectal y modulando el riesgo a desarrollar tumores.
Son necesarias más investigaciones para confirmar los resultados obtenidos y explorar los mecanismos biológicos implicados en el vínculo entre la exposición a los trihalometanos, la genética y el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal.